
Esta vez no deseo saber el significado de tus olas plateadas,
prefiero no escuchar y pensar que mis semillas germinarán en ti,
algún día, tal vez mañana, cuando amanezca,
me pidas que las alimente con mi aliento...
tal vez cuando comprendas que la eternidad es relativa (y yo no esté)
coseches los frutos jugosos y carnosos para nutrir tu continuidad.
Ese día las palabras, nunca más quedarán atoradas en el deber de tu mente
cerrarás lo ojos y le dirás al viento que me quieres
y el viento me cantará tus te quieros para alegrar mis mañanas grises.
No, no quiero saber si es sólo sexo
o si son sentimientos
tal vez por cobardía
por no sufrir...
Mientras tanto, seguiré leyendo en silencio el lenguaje de tu cuerpo
y sintiendo como nuestros poros se unen a un mismo ritmo,
a un mismo respirar.
Hoy no hay razones...
sólo el alba de nuestras miradas.
Amador Caballero
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