lunes, 17 de octubre de 2011

Sin mar...


Al borde de una lágrima a punto de caer

te conocí...

Al instante, me transformé en una serpiente

y me arrastré a través de tu aliento,

buscando un rincón para descansar.



Me adormecí con el aguijón de tus pupilas

y me dejé mecer en el viaje hasta tu soledad...

Me acostumbraste a dejar de llorar,

me dejaste seco, sin mar

ni lagunas en donde mis libertades puedan danzar.

Ahora, te has marchado cubriendo tu piel de mis oros

y me cuesta aprender nuevamente a brillar…

Sé que antes debo deslizarme desde mis ojos

hasta encontrarme en un nuevo mar.

Amador Caballero

No hay comentarios:

Publicar un comentario