Hoy he matado a una indefensa araña.Lo creí un acto de gran justicia.
El temor llenó mis poros y pronto llegó la rabia,
la hice sufrir,
lanzándole mi veneno favorito,
fue lenta su muerte.
Sólo la miré desde mi guarida
preocupado por si diera un salto inesperado…
He interrumpido su existencia.
Pudo ser la maravillosa Charlotte
o la araña que picó al hombre araña,
pudo convertirme en héroe
y hubiese salvado al mundo de sus creaciones.
Hoy tengo una araña menos en mi cuarto
y una cruel sensación.
Amador Caballero
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