
Sin pensar
olvidé la necesidad de tenerte en mi mente.
El amor y su sufrimiento también se desvanecen.
El amor, sin nutrientes, se agrieta
dejando marcas en la piel
pero son superables…
Aunque haya muerto
siete mil setecientos setenta y siete veces por tus aires.
Recupero mi sol
y alzo mi corazón hacia el cielo de los danzantes
lo mezo con los sonidos que aún no son melodía
y lo dejo dormir,
nuevamente dormir
a la espera de lo desconocido…
Amador Caballero
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